

Metodología
Los principios en los que se basa la metodología de trabajo, se establecen en los siguientes puntos:
1. Adaptabilidad a las necesidades que determina el usuario.
Son las necesidades del usuario las que definen la aplicación y no la aplicación la que impone al usuario sus exigencias. En definitiva, aplicaciones a medida y no aplicaciones cerradas con sus imposiciones.
INTERGAL vivió la experiencia de tardar menos tiempo en crear una aplicación nueva que el mismo usuario en adaptarse la un paquete ya existente de otras empresas.
2. Aplicaciones vivas, evolución en tiempo real.
La tecnología está en evolución constante y, en consecuencia, el modo en que las empresas desarrollan sus negocios también.
Una aplicación informática ya no puede ser un producto que se entrega y se va manteniendo con mínimos cambios hasta que se vuelve obsoleto y hay que desecharlo totalmente, sino que debe ser un producto en evolución constante, que se adapte a las nuevas necesidades.
Además, el conocimiento de la lógica de negocio tiene que estar salvaguardado de cambios tecnológicos de forma que, si un lenguaje, sistema operativo, base de datos... queda obsoleto, el entorno sea capaz de regenerarlo de nuevo a partir de esa lógica de negocio ya definida.
INTERGAL vivió la experiencia de convertir aplicaciones a partir de un modelo de lógica de negocio de un entorno propietario de WANG (sistema operativo, base de datos y Cobol), la entornos actuales como Java, J2EE, Windows y Oracle, pasando por Visual Basic y SQLServer.
Son aplicaciones vivas que se siguen manteniendo, con cambios constantes en sus funcionalidades provocadas por nuevas necesidades. Toda la conversión se realizó en tiempo real, es decir, sin dejar de funcionar la aplicación en ningún momento.
3. Buena comunicación usuario/programador.
El lenguaje usado por el programador debe ser lo más próximo al utilizado por el usuario. Así es cómo funciona el modelo de Reglas de Lógica de Negocio gestionado por VERSATA donde una especificación de los clientes equivale la varias reglas de negocio, que se introducen en el sistema de un modo sencillo. Esto facilita enormemente la comunicación entre el usuario (necesidad) y el programador (solución).
Al disponer, además, de un entorno de alta productividad que automáticamente convierte estas definiciones en aplicaciones funcionales, se puede mostrar el resultado al usuario rápidamente, trabajando sobre resultados reales y no teóricos.
Cuando el entorno es altamente modificable, el costo de errores es mucho más bajo, lo que permite asumir muchos más riesgos, sin necesidad de dedicar tiempo excesivo en pruebas y contraprobas.
Las nuevas funcionalidades se ponen en práctica en espacios de tiempo muy cortos, permitiendo una comunicación tremendamente ágil y efectiva con el usuario.
4. Independencia del programador.
No puede ser admisible que una aplicación no se pueda mantener al desaparecer su creador. Pero esta dependencia se reduce drásticamente al usar un modelo de lógica de negocio.
INTERGAL entregó proyectos completos para que se hagan cargo otros programadores, con una mínima experiencia en el entorno, con apenas 1 o 2 meses de tiempo necesario de transmisión de conocimiento.
Esto sólo es posible apoyándose en herramientas y entornos apropiados. INTERGAL apostó por VERSATA, puesto que cubre prácticamente todas las necesidades en este sentido, entendiendo que se trata actualmente de la mejor herramienta del mercado.

